En una fresca mañana de enero, un grupo de residentes latinos—una con nueve meses de embarazo y otros acompañados de sus hijos—caminaron juntos tres cuadras desde el Hotel Chase, un edificio de ocupación de habitación individual en Market Street, hasta el Departamento de Inspección de Edificios de San Francisco para testificar sobre las condiciones cada vez más deterioradas en las que viven.
Durante cuatro años, las personas habían informado de problemas en el hotel, donde un inquilino calificó las condiciones como “deplorables”.
Ahora, por primera vez, los residentes pudieron escalar sus quejas y obtener una audiencia sobre el moho generalizado, las infestaciones de cucarachas y roedores, y muchos otros signos del deterioro de la habitabilidad.
Cuando llegaron los inquilinos a la audiencia, les recibieron organizadores del Programa colaborativo de ocupación de habitación individual, también conocido como SRO Collaborative. Este es un programa financiado por la ciudad que apoya a una coalición de grupos comunitarios que defienden a residentes de bajos ingresos en hoteles de ocupación de habitación individual. Cuando los funcionarios de la audiencia llamaron a los inquilinos a testificar, cada uno se acercó al podio con cautela.
“Queremos testificar y dejar claro cuán difícil es vivir en estas condiciones para las familias y las niñas y niños”, dijo Miguel Carrera al presentar a los oradores. Carrera es el organizador principal en justicia de vivienda en la Coalition on Homelessness y en SRO Collaborative Families United, que trabajan con el programa financiado por la ciudad. Proporcionó apoyo e interpretación lingüística para el grupo.
Durante años, los residentes del Hotel Chase han vivido en condiciones donde hay moho, plagas, ascensores averiados y en donde faltan detectores de monóxido de carbono respecto a los cuales un representante del edificio afirma que los propietarios no sabían que eran obligatorios. Varios inquilinos dijeron al Public Press que la ciudad ha señalado estos problemas repetidamente. Los registros de la ciudad muestran que la audiencia de enero sobre los incumplimientos pendientes fue la primera de su tipo en el edificio y marcó una escalada en las medidas de cumplimiento, según el Departamento de Inspección de Edificios.
Durante años, los residentes han experimentado condiciones de vida poco seguras en el Hotel Chase. Esto no solo debido a una mala administración, sino también porque muchos inquilinos de la comunidad Latina tenían temor de alzar la voz, lo que plantea preguntas más profundas sobre cómo el miedo puede afectar la rendición de cuentas en las viviendas de ocupación individual en San Francisco. Los residentes dijeron que les preocupaban las represalias por parte de la administración y es lo que les desanimaba de presentar quejas sobre el moho, las pestes y los sistemas de seguridad averiados. Mientras tanto, el aumento de la ansiedad por la inmigración en todo el país ha contribuido a que los latinos actúen con cautela antes de llamar la atención sobre sí mismos. Pero ahora los inquilinos, trabajando juntos y con el apoyo de defensores locales en temas de vivienda, se están organizando para lograr que la ciudad intervenga.
F & M Oberti, Inc., propietaria del Hotel Chase, tiene hasta el viernes para corregir las violaciones tras repetidas advertencias del Departamento de Inspección de Edificios. La empresa no ha respondido a múltiples solicitudes de comentarios del Public Press.
Padres y madres enfrentan condiciones inseguras
Seis residentes del Hotel Chase dijeron al Public Press que las condiciones en el lugar son deficientes. Sus principales preocupaciones eran la suciedad y los riesgos para la salud de sus hijos, algunos de los cuales han sufrido picaduras de insectos e infecciones relacionadas con el moho. Muchos de los que compartieron sus experiencias eran hispanohablantes monolingües y la mayoría habló de forma anónima por temor a represalias.

Algunos inquilinos expresaron preocupación por la seguridad del edificio. Jessenia Curimania dijo que una persona desconocida le dio a uno de sus hijos una sustancia desconocida en una pequeña bolsa de plástico en el pasillo de su piso a finales del año pasado.
Los niños que viven en el edificio a menudo juegan en los pasillos, ya que las unidades de habitación individual no tienen espacio para que puedan correr. Por eso, padres como Curimania se preocupan por la falta de seguridad. Una posible solución, dijo, sería reparar o reemplazar las cámaras de seguridad que, según los residentes, no funcionan.
Otro residente, que pidió permanecer en el anonimato, dijo que la administración del edificio comprometió su seguridad al proporcionar su dirección sin su permiso. En un caso, se compartió la información con una persona con la que se había cortado contacto, la cual posteriormente se presentó en la recepción.
Varios inquilinos afirman también que las barreras del lenguaje representan un obstáculo importante para informar a la administración sobre los problemas.
El administrador en turno habla tagalo e inglés, mientras que muchas familias en el edificio hablan solo español. Los residentes dijeron que a menudo dependían del personal de limpieza bilingüe para transmitir sus preocupaciones, pero les dijeron que las quejas debían presentarse directamente a la administración, lo que generó confusión sobre cómo reportar los problemas. El propietario no respondió a preguntas sobre el protocolo de quejas.
Muchas familias no querían hablar públicamente sobre los problemas del edificio porque no querían enemistarse con la administración, dijo Carrera.
Un residente, que habló de forma anónima por temor a represalias, dijo que durante el verano encontró picaduras de chinches en todo el brazo de su hijo. Aunque atendió la infestación y llevó a su hijo al médico, nunca informó a la administración porque dijo que prefería vivir con la incomodidad antes que molestar al administrador y arriesgarse a perder su hogar.
“Vivimos aquí porque no tenemos los recursos” para vivir en otro lugar, dijo residente. “A veces, vivir en este país no es tan fácil. Es una lucha diaria.”
Según organizadores e inquilinos, la administración ha sido flexible con los pagos atrasados, pero los inquilinos temen que eso cambie si hablan públicamente.
“No quieren que se les desaloje del único lugar que tienen”, dijo Carrera, señalando que las familias temen que, si terminan en la calle, tendrán que interactuar con Servicios de Protección Infantil o la policía.
Las redadas de ICE y los ataques de la administración Trump contra los latinos son otro temor persistente, tanto para inmigrantes como para ciudadanos.
El presidente Trump ha puesto en marcha una operación plagada de desafíos legales que incluye retirar el estatus legal a inmigrantes, detener y deportar a personas por ejercer su derecho a la libertad de expresión, arrestar y detener a ciudadanos estadounidenses, y enviar inmigrantes a prisiones en países extranjeros. Según una reciente decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos, las autoridades migratorias en Los Ángeles podrían detener a alguien por hablar español o parecer latino.
“El otro problema que han estado enfrentando son todas estas cosas horribles y absurdas que están pasando con el presidente, los abusos y el trauma”, dijo Carrera.
Para abordar algunos de esos temores, el programa colaborativo está implementando planes como enviar observadores para buscar agentes de ICE en el City Hall cuando las familias vayan a hablar en reuniones municipales, dijo Carrera.

La ciudad interviene en favor de los inquilinos
Tras la queja de un inquilino del Hotel Chase a principios de septiembre, un representante del Departamento de Inspección de Edificios mandó una citación al propietario por moho, infestaciones de roedores y cucarachas, falta de certificación anual del sistema de alarma contra incendios, y falta de detectores de monóxido de carbono y humo en varias unidades.
Aunque el Departamento de Inspección de Edificios ha ordenado repetidamente al propietario, F & M Oberti Inc., corregir los problemas, múltiples inspecciones mostraron que no lo ha hecho y que los residentes continúan viviendo en condiciones inseguras.
Philip Oberti, director ejecutivo de la empresa, no respondió a múltiples solicitudes de comentarios.
Esta no es la primera vez que Oberti enfrenta al Departamento de Inspección de Edificios. Los residentes han presentado al menos 10 quejas en los últimos 20 años sobre plagas, y la ciudad encontró al menos seis incumplimientos relacionados con infestaciones o condiciones insalubres que podrían provocarlas.
En ocasiones previas, los inquilinos dijeron que la administración del edificio abordaba los problemas de salud y seguridad una vez que el Departamento de Inspección de Edificios intervenía. Sin embargo, no ha sido así en esta ocasión. Los registros muestran que el caso actual marca la primera vez que los incumplimientos en el Hotel Chase se han mantenido sin corrección el tiempo suficiente para requerir una audiencia, más de cuatro meses.
“La mayoría de los incumplimientos no llegan a la etapa de audiencia”, escribió en un correo electrónico Kelley Omran, portavoz del Departamento de Inspección de Edificios. Aunque el departamento emitió 1,736 avisos de incumplimiento en 2025, solo envió 370 casos a audiencias sobre citaciones emitidas ese año, incluidos algunos emitidos originalmente en años anteriores.
Aunque la mayoría de los incumplimientos que cita el departamento los resuelven los propietarios, hay audiencias cada semana. Patrick Hannan, director de comunicaciones del departamento, escribió en un correo que “Estas audiencias son una herramienta importante para hacer cumplir la ley y que se utiliza con frecuencia”.
En la audiencia del 15 de enero, un representante del propietario culpó a los inquilinos de los problemas, diciendo que cocinaban alimentos en las unidades cuando se supone que no deben hacerlo.
El representante del propietario también dijo a funcionarios del Departamento de Inspección de Edificios que no sabía que cada unidad debía tener un detector de monóxido de carbono. Sin embargo, los registros muestran que el edificio recibió una citación por esta razón en 2019, cuando el departamento encontró que varias unidades no tenían detectores.

El Departamento de Inspección de Edificios emitió una orden de corrección al propietario el 29 de enero indicando que las condiciones “constituyen un edificio inseguro o una molestia pública.” Si dichos incumplimientos no se corrigen antes del viernes, la ciudad colocará un aviso similar a un gravamen sobre el título de la propiedad. Estos avisos pueden dificultar la refinanciación o venta de la propiedad, según el sitio web de la ciudad. Si una propiedad tiene más de tres gravámenes, el departamento puede remitir el caso al fiscal de la ciudad.
La fuerza de las comunidades latinas
Cuando el Departamento de Inspección de Edificios convocó la audiencia del Hotel Chase, el SRO Collaborative ayudó a los residentes a prepararse.
El programa, que tiene décadas de existencia y recibe financiamiento de la ciudad— el cual casi fue enteramente recortado durante el ciclo presupuestario del año pasado—está ayudando a las familias latinas a hacer valer sus derechos en un clima donde abunda el miedo. Aunque el programa ha trabajado con los inquilinos del Hotel Chase durante años, su personal dijo que organizarse hoy requiere más tiempo, invertir en generar confianza y hacer un mayor esfuerzo para lograr que los residentes hablen.
La aplicación de las leyes migratorias por parte de la administración Trump ha tenido repercusiones en aspectos fundamentales de la vida de las personas latinas, incluida la vivienda. Defensores locales de los derechos de vivienda dijeron que las familias en San Francisco tienen miedo de abrir sus puertas o contestar el teléfono, así como de ir al trabajo o llevar a sus hijos al médico o a la escuela.
Pero incluso frente al miedo, las familias latinas están construyendo comunidad y encontrando fuerza en sus voces, dijo Solange Cuba, organizadora-directora de la Coalition on Homelessness.
“He notado que las familias latinas son buenos vecinos y se cuidan entre sí”, dijo. “Entonces, cuando hablas con uno de ellos y logras llegar a alguien, hablan entre sí. Esto es bueno, porque se protegen”.
Carrera coincidió con ese sentimiento y dijo que una parte clave de la organización dentro de la comunidad latina proviene de empoderar a las personas simplemente ayudándolas a relacionarse entre sí.
El SRO Collaborative ha ayudado a más de 500 familias a dejar las viviendas de apoyo en los últimos cinco años, dijeron los organizadores. Planean seguir apoyando a los inquilinos del Hotel Chase y continuarán presionando para que se cumplan las protecciones de la ciudad.
“Queremos que estas familias salgan de aquí, que tengan una mejor vida al igual que sus hijos”, dijo Carrera.
CORRECCIÓN 20/2/26: Una versión anterior de este artículo identificó incorrectamente el nombre de la organización en los títulos de Miguel Carrera y Solange Cuba.
CORRECCIÓN 23/2/26: Aunque la gran mayoría de los incumplimientos por los que el Departamento de Inspección de Edificios emite citaciones los corrigen los propietarios, el departamento celebra audiencias cada semana para las violaciones no resueltas y las considera una herramienta importante de cumplimiento. Una versión anterior de esta historia parafraseó una declaración del departamento dando a entender que las audiencias eran poco comunes. Este artículo también se actualizó para aclarar que el Departamento de Inspección de Edificios no había convocado previamente una audiencia para el Hotel Chase porque el propietario había corregido las violaciones anteriores.
